¿Por qué Sobre Todo La Fe?

Este nombre para la radio católica de la Diócesis de Parral, es el adecuado porque nos hemos puesto como objetivo evangelizar y promover la fe, tomando en cuenta el ambiente en el que nos movemos. Pues sabemos que el corazón del hombre de hoy —con sus dudas e inquietudes— en el fondo desea encontrarse con Dios, que es el único que puede hacerle realmente feliz.

San Agustín lo reconoce en sus confesiones “Nos hiciste Señor para ti y nuestro corazón estará inquieto hasta que no descanse en ti”.

Tenemos actualmente, muchos ídolos, por ejemplo, la salud, el “culto al cuerpo”, la belleza, el éxito, el dinero o el deporte; todos estos falsos ídolos, se nos proponen con rasgos de una nueva religión, que desgraciadamente los aceptamos por ignorar la riqueza la fe autentica. Chesterton dice: “Cuando se deja de creer en Dios, ya no se puede creer en nada, y el problema más grave es que, entonces, se puede creer en cualquier cosa”.

Todos nos hemos acostumbrado a no pensar: nos conformamos con lo que nos dicen y no lo cuestionamos ni verificamos para ver si es verdad. Es el llamado pensamiento débil. Vivimos en una época en la que tenemos medios cada vez más perfectos para comunicarnos, pero los fines están bastante perturbados y no lo vemos con sentido crítico.

A la vez, podemos descubrir una verdadera “sed de interioridad”, tanto en la literatura como en el arte, en la música y también en el cine. Cada vez más personas buscan una experiencia de silencio y de contemplación; al mismo tiempo, están decepcionados del cristianismo que, en muchos ambientes, tiene fama de no ser nada más que una rígida “institución burocrática”, con preceptos y castigos.

Justamente hoy es muy importante experimentar que la fe es muy humana y muy humanizante; la fe crea un clima en el que todos se sienten a gusto, amablemente interpelados a dar lo mejor de sí. Sobre todo la fe Radio, busca crear ese ambiente sano y agradable a través de la música católica que nos aviva la fe y nos mantiene en sintonía con Dios y con nuestra Iglesia católica.

Para hablar con eficacia sobre Dios, hace falta una clara identidad cristiana. Quizá nuestro lenguaje parece, a veces, tan incoloro, porque no estamos todavía suficientemente convencidos de la hermosura de la fe y del gran tesoro que tenemos, y nos dejamos fácilmente convencer por falsas espiritualidades. La música católica en cambio nos hace entrar en ese ambiente de interioridad, que tanto anhelamos, para comunicarnos con Dios y fortalecer nuestra fe en medio de las adversidades y problemas.

Un verdadero fiel católico no es, en primer lugar, una persona “piadosa”, sino una persona feliz, ya que ha encontrado el sentido de su existencia. Precisamente por esto es capaz de transmitir a los otros el amor a la vida, y que mejor manera de hacerlo que a través del lenguaje de la música que nos trae alegría y tranquilidad.

No se trata, ordinariamente, de una felicidad clamorosa, sino de una tranquila serenidad, fruto de haber asimilado el dolor y los llamados “golpes de la vida”. Es preciso convencer a los otros —sin ocultar las propias dificultades— que ninguna experiencia de la vida es en vano; Siempre podemos aprender y madurar, también cuando nos desviamos del camino, cuando nos perdemos en el desierto o cuando nos sorprende una tempestad.

Cuando hablamos de la fe, es importante ir a lo esencial: el gran amor de Dios hacia nosotros, la vida apasionante de Cristo, la actuación misteriosa del Espíritu en nuestra mente y en nuestro corazón… Tenemos que huir de lo que hacen los que quieren quitar fuerza al cristianismo: reducen la fe a la moral, y la moral al sexto mandamiento. En todo caso, conviene dejar muy claro que la Iglesia dice un sí al amor. Y para salvaguardar el amor, dice un no a las deformaciones de la sexualidad.

Es preciso explicar a los demás la propia fe tan clara e íntegramente como sea posible. Con ello, por otro lado, ganamos en sinceridad en cualquier relación humana: queremos dar a conocer la propia identidad, es decir, en nuestro caso, la identidad de la música católica. El otro quiere saber quién soy yo. Si no hablamos, cuidadosamente, sobre todos los aspectos de la fe, los otros no podrían aceptamos tal como somos en realidad, y nuestra relación se tomaría cada vez más superficial, más decepcionante, hasta que, antes o después, se rompería.

Pero no sólo queremos dar a conocer el propio proyecto vital. Tenemos el deseo de animar a los otros a dejarse encantar y conquistar por la figura luminosa de Cristo.

Aquí se manifiesta el carácter existencial y dinámico del lenguaje musical sobre la fe, que invita a los demás a entrar, poco a poco, en la vida cristiana, que es diálogo e intimidad, correspondencia al amor y, al mismo tiempo, una gran aventura, «la aventura de la fe».

Quien escucha la música católica y se identifica con ella sin darse cuenta ya está entrando en esa comunicación personal y única con el Dios de la vida, de la felicidad y de la alegría. Así se fortalece su fe y le da razón a su esperanza. En manos de Dios ponemos esta radio para que muchos puedan encontrar ese ambiente de interioridad y encontrar la paz en medio de la tempestad.